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martes, 21 de febrero de 2012

El fin de la sanidad pública tal y como la conocemos

 Las complicadas relaciones entre los sistemas privados y los de titularidad estatal
 Aser García Rada Madrid 20 FEB 2012

 De guardia en el hospital público madrileño en que trabajo, por segunda vez en pocas semanas nos derivan un paciente de una clínica privada. Han sido un niño asegurado por Adeslas y una niña con cobertura de Sanitas. Ambas familias tienen también aseguramiento público, como casi todo el mundo con pólizas privadas en España, y todo el derecho a ser atendidas pero, ¿por qué la privada no cubre sus propias demandas?

Lo resume José Ramón Repullo, profesor de la Escuela Nacional de Sanidad, afirmando que en nuestro país los seguros privados individuales son ridículamente baratos pero tienen “mucha letra pequeña”. A la mínima, o el paciente tiene que pagar de su bolsillo el extra de determinadas decisiones clínicas, o es derivado al comodín de la pública.

La sanidad privada tiene un papel que jugar, pero en muchos casos debe su existencia a ese colchón que cubre a determinados enfermos crónicos cuya atención sólo asume el sistema público, como los seropositivos, muchos pacientes oncológicos, o los necesitados de un trasplante, y al que también envía la mayoría de los más complejos que no pueden ser atendidos por una infraestructura, en general, más precaria.


A mayor oferta, no se distribuye equitativamente la demanda, sino que esta aumenta.

Sin embargo, el lobby de este negocio insiste en que la privada contribuye a la sostenibilidad de la pública porque la descarga de pacientes. Una falacia de calado, dado que habitualmente quien tiene aseguramiento público y privado acude tarde o temprano a los dos sistemas. Es un conocido axioma en gestión sanitaria que a mayor oferta, no se distribuye equitativamente la demanda, sino que esta aumenta.

Mientras trabajé durante un par de años atendiendo recién nacidos en dos clínicas privadas de la capital, percibí varias cosas. Para empezar, que la primera prioridad era ganar dinero. Con frecuencia se hacían ingresos cuestionables, estos se prolongaban en exceso, o se solicitaban pruebas diagnósticas prescindibles con el objetivo de facturar más a sus respectivas aseguradoras.

Estas prácticas, tan habituales que las aseguradoras deben ser conscientes (aunque también les debe compensar), tampoco son gratuitas para el paciente. En este caso se distorsionaba la relación entre madre y recién nacido y se dinamitaba la educación sanitaria trasmitiendo el mensaje de que si no intervenimos más, la atención no ha sido óptima. A mi juicio, en ocasiones los riesgos eran mayores y se retenían pacientes complejos, como grandes prematuros, que debieran haber sido atendidos en servicios especializados como los óptimos que tenemos en los grandes hospitales públicos de nuestra región.


En la privada, con frecuencia se hacían ingresos cuestionables

Mi experiencia no es necesariamente generalizable. Numerosos compañeros se ganan honradamente su dinero en el ámbito privado y, en Cataluña, por ejemplo, muchos centros privados trabajan sin ánimo de lucro para el sistema público. Pero si usted cree que es excepcional, no tiene amigos o familiares en el sector. Y, aunque en la pública tenemos mucho que mejorar, los problemas son de otro tipo.

Lamentablemente, damos por hecho nuestro gran Sistema Nacional de Salud, pero ha costado mucho construirlo y es muy vulnerable al ataque y al desprestigio interesado de ciertos poderes económicos que ven en él un jugoso pastel. Reiterados mensajes interesados solicitando mayor colaboración o atender directamente ciertas prestaciones en la privada (pese a que esto aún no se haya demostrado más eficiente) contribuyen a aumentar el monstruo.

Las aseguradoras y centros sanitarios privados no quieren colaborar, quieren comerse esta tarta a la que, hasta ahora, había sido difícil hincarle el diente por haber venido dando buenos resultados. Ocurre lo mismo con otros sólidos servicios sanitarios públicos organizados también en forma de sistema nacional de salud, financiados, como el nuestro, no por cuotas a la seguridad social -como mucha gente erróneamente considera-, sino por los impuestos generales. El National Health Service, homólogo británico, afronta actualmente redoblados envites en recortes y privatización, aprovechando unas vulnerabilidades puestas al descubierto por la situación económica.


Las aseguradoras y centros sanitarios privados no quieren colaborar, quieren comerse esta tarta

También en nuestro país, con la excusa de una crisis de orígenes distintos a los que se nos quiere hacer creer y por los que se nos insiste en culpabilizar, ha llegado, parafraseando libremente a los estadounidenses REM, el fin de la sanidad pública tal y como la conocíamos. Esto si que no es una apreciación personal, es un hecho que de forma pionera ha comenzado en Cataluña y se va extendiendo poco a poco al resto de autonomías, aunque sólo ha sido, ya saben, “el inicio del inicio”.

La sanidad y el resto de servicios sociales sufrirán los mayores recortes de nuestra historia moderna a partir del próximo marzo, cuando deben presentarse los nuevos Presupuestos Generales del Estado y cuando se hayan celebrado las elecciones autonómicas en Andalucía. Después, con las manos libres, el Gobierno de Mariano Rajoy continuará con la fase II de su plan de recorte llamado “40.000 millones de euros”, y eso si no cambia su nombre al alza.

Contextualizando, nuestra sanidad pública supone el 40% del presupuesto autonómico y unos 70.000 millones en conjunto, de los cuales la mitad son sueldos de personal. Aunque en Madrid hasta ahora las renovaciones de eventuales -entre los que me incluyo- se hacían por seis meses, no de forma casual en enero se nos ha renovado hasta marzo en la mayoría de hospitales. Posiblemente en otras áreas y otras comunidades haya ocurrido lo mismo, consulte a su alrededor.


En Cataluña,  muchos centros privados trabajan sin ánimo de lucro

Parece claro que tras este mes no sólo se decidirá el aumento del IVA, sino que para esas fechas la preocupación sobre la precariedad de ciertos contratos desaparecerá, sencillamente porque muchos de ellos dejarán de existir. Los que se queden tendrán más trabajo y, seguramente, menos sueldo. Y los pacientes –esto es, todos nosotros- no tenemos más que ver lo que ocurre en Cataluña, donde las listas de espera, el mayor problema de nuestra sanidad, ya suman 25.000 personas más. Evidentemente, eso tampoco es gratuito.

John Dalli, comisario europeo de Salud y Consumidores, alertaba recientemente en Bruselas de que, en un contexto en que “crecimiento” es la palabra estrella, su principal labor es convencer a las autoridades nacionales de que los recortes en salud, aunque no producen consecuencias mesurables inmediatas, tendrán efectos desastrosos a medio y largo plazo. Como muestra, el botón de los trasplantes. Salvo en España, donde la excelente labor de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) está consiguiendo sortear la situación, las donaciones se han desplomado en los países más afectados por la crisis. Así, han caído un 35% en Irlanda, un 50% en Grecia, y se han estancado en Portugal.
 
No se trata de tirarnos de los pelos, seguimos siendo privilegiados. Los médicos en paro eran unos 8.000 en 2011 entre más de cuatro millones de desempleados. Ampliamente, mientras la mayoría de nosotros sigue teniendo qué comer, algo a lo que no damos suficiente valor, 1.000 millones de personas –un séptimo de la humanidad-, pasa hambre. 50.000 de ellas murieron por este motivo el año pasado en el cuerno de África. No estaría de más plantearnos, además, cuántas fallecen por nuestra superabundancia, o porque tenemos una buena atención sanitaria universal.


Rajoy continuará con la fase II de su plan de recorte llamado “40.000 millones de euros”

Pero también habrá consecuencias positivas. Muchos nos marcharemos, aprenderemos nuevas lenguas y formas de vivir, y ganaremos un cosmopolitismo que quizás algún día traeremos de vuelta. La progresiva medicalización de la vida se resentirá, porque faltará dinero para medicamentos. La tecnificación también, porque ya nadie querrá comprar robots quirúrgicos para el escaparate, una de sus pocas utilidades conocidas por el momento. El electoralismo de multiplicar hospitales como panes y peces dará paso a que nos centremos más en las olvidadas atención primaria y salud pública. La innovación empezará, como verdaderamente debiera, por abajo.

El cambio, como recuerda José Luis Sampedro, es inevitable. Lo importante es dirigirlo adecuadamente, algo que depende en gran parte de nosotros. Por un lado, la respuesta cohesionada de los profesionales sanitarios es imprescindible. No es momento para ombliguismos, para reivindicar especialidades propias, calendarios vacunales únicos, prescripciones enfermeras y demás intereses sectoriales más o menos razonables. Con un enfoque equivocadamente corporativista, el sindicato médico madrileño, Amyts, acaba de pedir una mesa de negociación específica argumentando que “existe una diferencia clarísima entre médicos y los demás trabajadores". Para que vean hasta donde llega la segregación, los MIR de Madrid también han solicitado ir por su lado.

Francamente, compañeros, nuestros parciales intereses me importan un bledo. Y se lo importan al resto de la sociedad. Fundamentalmente porque el impacto que sobre la salud de las personas tendría la consecución de esos objetivos específicos –el chocolate del loro-, no tiene, ni de lejos, el que tendrán los recortes o la privatización de servicios que ya empieza a afectar a los hospitales públicos tradicionales –véase el caso de Castilla-la Mancha-.

Pero aunque médicos, enfermeras, celadores, administrativos, técnicos, personal de limpieza, y demás conformemos esa marea blanca que abra camino, una reivindicación ciudadana general será determinante. Por débil o fuerte que lo consideren, la marea multicolor es lo único que se interpone entre nosotros y las fuerzas financieras, económicas y políticas nacionales e internacionales que tratan de desbaratar el sistema para, entre otras cosas, dar paso a sectores afines que algo tienen de lo que describo.

Ampliemos miras, reflexionemos con sensatez y centrémonos en el bien común, porque es hora de preparar las barricadas. Los recortes no son ni la única forma de responder a la crisis, ni inevitables. Nuestra acción, o inacción, lo único que controlamos, sí puede hacerlos inevitables. Y si piensa que a usted no le afecta, recuerde lo que asegura Santiago Cervera, uno de los máximos exponentes sanitarios del Partido Popular: “Todos somos indigentes en el ámbito sanitario porque no podemos pagarnos un trasplante hepático”.

Aser García Rada es pediatra y periodista.
(c) Beatriz Mera. Caños de Meca.



http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/20/actualidad/1329750248_132110.html

domingo, 2 de octubre de 2011

México no tiene infraestructura para realizar trasplantes, según Mazo Maza

México
Organización Editorial Mexicana
1 de octubre de 2011

Gabriel Xantomila /El Sol de México

Ciudad de México.- México no cuenta con infraestructura suficiente de hospitales para realizar trasplantes de órganos, aseguró el diputado federal Alejandro del Mazo Maza, integrante de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. Destacó que de 386 hospitales autorizados para todo tipo de trasplantes, donante vivo o cadavérico, apenas 100 cumplen con los equipos y tecnología médica.

Explicó que México no ha avanzado lo suficiente en materia de trasplantes de órganos debido a que si bien ya hay conciencia entre la población sobre la cultura de la donación, no existe la infraestructura hospitalaria suficiente para realizar las operaciones.

Así lo hizo saber el diputado del Partido Verde Alejandro del Mazo Maza, y añadió que "de 386 hospitales autorizados para hacer todo tipo de trasplantes, ya sea de donante vivo o cadavérico, tan sólo 100 cumplen con las características para realizar estos procedimientos".

Subrayó que "es sumamente importante que el Gobierno federal incremente la infraestructura hospitalaria especializada para trasplante de órganos, ya que en México sí hay donadores y esto ha ido en aumento", aseguró el legislador mexiquense.

Agregó que "se debe de invertir en más hospitales donde más gente pueda donar órganos, registrarlos ante la Secretaría de Salud y ante la Cofepris, que es la que regula estas actividades".

Indicó que de las 31 entidades federativas del país, sólo la mitad tienen actividades de procuración de donación.

En México, aseguró, se practican cada año alrededor de cinco mil trasplantes de órganos y tejidos, pero hay 15 mil pacientes en espera de un órgano, de los cuales siete mil 900 requieren un riñón.

La mayor parte de los trasplantes que se realizan, dijo el diputado, es de personas vivas que donan un órgano, principalmente un riñón, a un familiar y todavía hay muy pocos por donación cadavérica, es decir, por muerte, ya sea encefálica o por paro cardiaco.

La donación total se ha incrementado de 2006 a 2011 en casi 70 por ciento, informó Del Mazo, "el problema es que no está aumentando el número de donaciones en sujetos con muerte cerebral o muerte encefálica, esto derivado de la falta de infraestructura en las instituciones del sector salud".

Abundó que tan sólo durante 2010 se registraron unos 315 trasplantes de donantes fallecidos, lo que representa el dos por ciento de los requerimientos en el país.

La Asociación Mexicana de Trasplantes asegura que cada año esta cifra debería ascender a 4 mil trasplantes.

El Gobierno federal destina sólo el cuatro por ciento del PIB a la seguridad social, cuando en otros países esta cifra supera el 16 por ciento de su PIB, refirió el legislador ecologista. 
 
 
http://www.oem.com.mx/elheraldodetabasco/notas/n2249354.htm

jueves, 15 de septiembre de 2011

Lo que dicen que dice el Premio Nobel Richard Roberts.

Hoy hemos recibido un buen comentario que no quiero dejar de ilustrar con las opiniones del Premio Nobel de Medicina del 93, Richard Roberts. Hoy mismo, en la cola que había en extracciones del área de laboratorio del Hospital Virgen del Rocío, comenté con otros pacientes trasplantados de riñón esto mismo. La cura de la diabetes se ha llevado páginas y páginas de literatura médica (o seguro que más que eso, de  literatura fantástica), pero lo que más se ha llevado por delante es nuestras esperanzas.

Hace tiempo, charlando con José Manuel Mariscal Cifuentes, un comunista convencido, en uno de los despachos que Izquierda Unida tiene en el Parlamento de Andalucía, hablamos de hacer unas charlas informativas en Córdoba, su ciudad de residencia, con este tema. Aquel proyecto quedó en nada, porque la enfermedad me dio más palos que a los mineros de Sabero  la guerra, y paramos. Pero es una realidad que tenemos que defender los afectados, los propios afectados, o nunca se hará nada. 

Se están utilizando células madre para muchas cosas. En Córdoba, en el Hospital Reina Sofía, han terminado hace poco un proyecto de investigación basado en la recuperación arterial de pies diabéticos, con úlceras neuroisquémicas severas. Te sacan de la médula una pequeña muestra, de la que a su vez obtienen células madre. Las inyectan en arterias de la pierna y las arterias lesionadas se recuperan dando de nuevo riego al pie dañado. En Virgen del Rocío se operan vértebras a las que se les ayuda a recuperarse con células madre que acaban recomponiéndolas, y así podemos continuar hasta cansarnos. El nivel e investigación en Andalucía es muy bueno. Y esto que suena a milagro es hoy una realidad. Nuestro planteamiento es que cómo no se pueden obtener con la misma facilidad células beta, productoras de insulina, para insertarlas (o como se diga) en el hígado del diabético para que deje de necesitar insulina, tal y como consiguió hacerlo el equipo de Bernat Soria, que ahora trabaja para una farmacéutica según dicen las malas lenguas (y las buenas también).

Pienso mal, no por acertar, ni por dar la razón a proverbios chinos, sino porque llevo sufriendo una diabetes tipo 1 desde hace más de treinta años. Si los diabéticos no fuéramos una mina viva para las farmacéuticas -nos venden insulinas cada vez mejores, medidores de glucemia, tiras, ... y cuando aparecen lesiones renales, para la diálisis nos venden desde los sistemas a los filtros, pasando por los esparadrapos; fabrican máquinas con las que tratarnos con laserterapia el fondo de ojo dañado, y medicamentos para toda esta muerte lenta y silenciosa que es nuestro  dulce futuro-, si no fuéramos tan rentables ya tendríamos una cura. Y, sobre todo, si los políticos (otra vez los políticos), que son los que administran los recursos sanitarios, no les debieran nada a esas empresas exigirian esa cura no porque les importemos un rábano, sino por abaratar los costes que acarreamos. Pero les importamos poco porque saben que nunca exigiremos juntos nada. 

+Las asociaciones, tal y como están hoy financiadas, se callan contra el poder político. Unas veces porque les deben a esos administradores de subvenciones el dinero con que mantenerse, y otras veces porque el color de sus corazones es similar al del partido que gobierna en ese momento. Asociaciones apesebradas nunca nos podrán representar, porque, como el resto, no quieren señalarse por nada en el mundo. Ni siquiera por la salud de los que la componen. 

Sí, sí, que presido una asociación. Claro. Pero en la ATPáncreas no cobramos un céntimo de ninguna Administración Pública. Así que tenemos libertad. Pobres como las ratas, pero libres.

Ya está bien de financiar borregos. Hay que plantear otros modos de participación de los afectados, porque muchos no creen en las asociaciones, y porque muchos más, con ganas de trabajar por un cambio de actitud, no tienen opción a formar parte de esos congresos, de esas reuniones entre Administración y Usuarios; pero, sobre todo, porque han perdido la fe. Hay muchas personas válidas en sus casas que se callan no porque no quieran conseguir objetivos, sino porque no se les ofrece una vía real para ser oídos. Y habría que conseguir que tuvieran tantas opciones como esos que dirigen grupos legalizados.

A ver si encontráis a más gente que piense esto. Cuando eres pobre y enfermo cuesta demasiado nadar contracorriente. Busco nadadores. Si vivimos lo suficiente podemos apear tanto borrego y hacer lana que nos abrigue a todos.

Beatriz González Villegas.

 

 

 

 

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'El fármaco que cura del todo no es rentable'

 

El premio Nobel de Medicina de 1993 Richard Roberts, en una entrevista publicada en el diario La Vanguardia, denuncia que las farmacéuticas se dedican a desarrollar medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad.
El Premio Nobel de medicina Richard J. Roberts pone de manifiesto en una entrevista en La Vanguardia que muchas de las enfermedades que hoy son crónicas tienen cura, pero para los laboratorios farmacéuticos no es rentable curarlas del todo, los poderes políticos lo saben, pero los laboratorios compran su silencio financiando sus campañas electorales.
- ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?
- Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud... Tengo mis reservas.
- Le escucho.
- La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.
- Explíquese.
- La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital...
- Como cualquier otra industria.
- Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.
- Pero si son rentables, investigarán mejor.
- Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.
- Por ejemplo...
- He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad...
- ¿Y por qué dejan de investigar?
- Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.
- Es una grave acusación.
- Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.
- Hay dividendos que matan.
- Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.
- ¿Un ejemplo de esos abusos?
- Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.
- ¿No me habla usted del Tercer Mundo?
- Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.
- ¿Los políticos no intervienen?
- No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.
- De todo habrá.
- Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos - y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras...
Actualizado ( Jueves, 17 de Febrero de 2011 16:14 ) 

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"A las farmacéuticas no les interesa buscar la curación"

Richard Roberts, premio Nobel de Medicina (1993), defiende el acceso libre y gratuito a las publicaciones de investigaciones científicas y critica al ‘lobby’ farmacéutico por su afán de buscar negocio y no de curar enfermedades

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE Gran Canaria 28/06/2008 14:56 Actualizado: 29/06/2008 10:05

Richard Roberts, durante la entrevista en el Campus de Excelencia. OLIVER BOSSECKER

Richard Roberts, durante la entrevista en el Campus de Excelencia. OLIVER BOSSECKER

Richard Roberts (Derby, Reino Unido, 1943) defiende con énfasis la libertad de acceso a las publicaciones científicas, porque, dice, la investigación se hace “para que el público la conozca”. Con la misma rotundidad critica la falta de ética en las grandes compañías farmacéuticas por no tratar de curar enfermedades, sino de lucrarse con los medicamentos para patologías crónicas. Roberts estuvo esta semana en el Campus de Excelencia, que se celebró en Gran Canaria, para mostrar que sí hay fondos para investigar en enfermedades de los países pobres y reclamar que las empresas tengan un departamento de investigación al margen de la obtención de beneficios. Premio Nobel de Medicina en el año 1993 por sus investigaciones sobre el ADN, Roberts trabaja desde los años 70 en BioLabs, que creció con la venta de enzimas de restricción (las que son capaces de cortar el ADN en un punto concreto) y que hoy se dirige a la búsqueda de fármacos para enfermedades de países en desarrollo y a bioenergía.
¿Hay todavía muchas trabas a la difusión de la ciencia, a pesar de Internet?
La mayor parte de las publicaciones están controladas por los editores que tienen derechos de propiedad intelectual sobre ellas y que, por tanto, te cobran por leerlas. Incluso yo tengo que pagar por poder leer mis propias investigaciones.
¿Hay alguna forma de cambiar la situación y acceder libremente a este conocimiento?
Un ejemplo de cambio es que el Congreso de EEUU ha obligado a que toda investigación que se haga con cargos a los fondos del  National Institutes of Health [centro de investigación médica dependiente del Gobierno] tiene que ser de acceso libre a todo el mundo en 12 meses. Ahora intentaremos que se pueda leer gratis en seis meses, después en tres meses y después inmediatamente.  
Ha cuestionado la ética de las compañías farmacéuticas en sus conferencias. ¿Cree que en estas empresas predomina el negocio frente a la cura de enfermedades?
Sí, es un problema gravísimo, en la medida en que existen empresas privadas que fabrican medicamentos y precisamente, como son privadas, su objetivo es tener beneficios. Por eso buscan fármacos para enfermedades a largo plazo. Y si yo como compañía desarrollo un fármaco que me ha costado cientos de millones de dólares de investigación, pero que cura la enfermedad, ¿cuánta rentabilidad puedo esperar si se termina el negocio? Las empresas no tienen ningún incentivo a desarrollar fármacos que realmente acaban con la patología. 
¿Cree que debería aprobarse una ley que obligase a que los beneficios que obtienen por fármacos de enfermedades crónicas se destinen, en parte, a la investigación de curas para enfermedades que afectan a personas con pocos recursos o patologías que afectan a población escasa?
Creo que es una decisión que debe tomar la propia compañía, no creo que se deba legislar. Y la razón de no legislar es que las grandes empresas saben los caminos para evitar aplicar esta medida, o bien harían ver que en realidad sí están invirtiendo ese dinero. Lo que es necesario es separar el descubrimiento de una curación de enfermedades de la venta de medicamentos. No podemos pensar que las empresas van a buscar curaciones, porque no les interesa. Y por eso se necesita al sector público, para que los institutos públicos de investigación, con financiación del Gobierno, se fijen en las causas y las curas de las enfermedades.  
Una de las líneas de investigación de su empresa es la filariasis [enfermedad presente en 130 países en vías de desarrollo que se transmite por un mosquito y provoca la ceguera africana y la elefantiasis]. ¿Por qué se centraron en esta enfermedad?
Decidimos caracterizar el gusano de Brugia malayi para saber cómo actúa y poder hacer frente a una enfermedad que no interesa a los grandes laboratorios, que sólo quieren las enfermedades crónicas. Millones de personas padecen esta enfermedad, que afecta a su sistema linfático y, además de causar en muchos casos la ceguera, les desfigura el rostro, lo que conlleva un estigma social en muchas comunidades y un aislamiento. Además, apoyamos la investigación en centros locales de Uganda, Vietnam, Nicaragua y Camerún. Desde nuestra empresa tratamos de aplicar la ética a la investigación. Intentamos investigar en enfermedades que ahora no interesan. Y cuando sepamos curar la filariasis a lo mejor cambiamos de proyectos y nos encaminamos a la bioenergía.
¿Qué opina de las plantaciones de alimentos para producir biocombustibles?
No es ético emplear alimentos para generar energía. La alimentación es lo primero. Lo que hay que investigar es en el aprovechamiento energético de lo que no se come ni tiene otros usos, como, por ejemplo, en el caso del plátano. Cuando nos comemos un plátano, el resto es una biomasa aprovechable. Otra apuesta importante es crear un biorreactor que emplee desechos biológicos para generar energía, con restos de crustáceos o de basuras, por ejemplo.
Ha pasado casi toda su vida de investigación dedicada a la genómica. Una vez que se ha secuenciado el genoma humano, ¿cree que se producirá alguna clonación de un ser humano?
Inevitablemente llegará un día en que se clone a un ser humano, pero no es una pregunta científica, sino una pregunta que se debe hacer la sociedad, en función de las reglas sociales que se establezcan. Y una de las opciones de aplicación de la clonación será cuando haya una pareja que no pueda tener hijos por fecundación in vitro. En ese caso podrían decidir si clonan a uno de los dos para tener descendencia.  
La clonación humana, ¿proporcionará más ventajas, como la mejora del conocimiento científico, o inconvenientes?
El problema aparecerá durante las pruebas de clonación, porque se crearán mutantes y criaturas que no serán muy humanas, y eso podrá llevar a detener las pruebas hasta que acumulemos más conocimiento. Pero no tengo dudas de que llegará la clonación, en 50 o 60 años. 
http://www.publico.es/ciencias/130193/a-las-farmaceuticas-no-les-interesa-buscar-la-curacion
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Divendres 11 de febrer de 2011


Premio Nobel de Medicina: Farmacéuticas bloquean fármacos que curan porque no son rentables


El ganador del Premio Nobel Richard J. Roberts denuncia la forma en la que operan las grandes farmacéuticas dentro del sistema capitalista, anteponiendo los beneficios económicos a la salud y deteniendo el avance científico en la cura de enfermedades porque curar no es tan rentable como la cronicidad

Publicación: 04/02/11   
Fuente:
http://pijamasurf.com/2011/02/premio-nobel-de-medicina-farmaceuticas-bloquean-farmacos-que-curan-porque-no-son-rentables/
Entrevista publicada en La Contra de la Vanguardia el 27/07/2007, y realizada por Lluis Amiguet



Entrevista con el Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts quien señala que los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que en cambio si desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada. Esto, señala Roberts, también hace que algunos fármacos que podrían curar del todo una enfremedad no sean investigados. Y se pregunta hasta que punto es valido que la industria de la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, los cuales llegan a parecerse mucho a los de la mafia.
Incluimos a continuación un fragmento de la entrevista:

-¿La investigación se puede planificar?
- La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital...
- Como cualquier otra industria.
- Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.
- Pero si son rentables, investigarán mejor.
- Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.
- Por ejemplo...
- He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad...
- ¿Y por qué dejan de investigar?
- Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.
- Es una grave acusación.
- Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.
- Hay dividendos que matan.
- Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.
http://carmejhuertasactualitat.blogspot.com/2011/02/premio-nobel-de-medicina-farmaceuticas.html

miércoles, 20 de abril de 2011

La biografía del hombre que hizo el primer trasplante de páncreas en Canarias.

En Medicina ocurre como en muchas áreas. Algunos dejan eso por lo que tienen prestigio en su campo, para meterse a políticos profesionales. Es el caso del Dr. Antonio Alarcó Hernández. El primero que injertó un páncreas en Canarias.
Cada cual decide su destino. Bernat Soria se nos metió a ministro y hoy trabaja para Abbott, o eso cuentan. Veremos qué pasa en mayo, en  las municipales, y si el Dr. Alarcó continúa luchando en la Comunidad Autónoma que, junto a Asturias, es la que tiene más diabéticos, por los trasplantes de páncreas, o no. Las compatibilidades son como son. Al menos para algunos.
78 trasplantados de páncreas les deben a él y a su equipo la vida. Nos quedan hombres como Agustín que esperan esa intervención, pero no hay para todos. 78 personas han vuelto a nacer en las islas por hombres altamente cualificados. Hacen falta cirujanos, y, a mi manera de entender esto que ocurre en nuestro país, sobran políticos.
Quien sabe. Lo mismo es que vivimos en un renacimiento que no logro ver, y  resulta que hoy hay genios que lo mismo sirven para un roto que para un descosío. Con todo lo que hay que coser...
Beatriz González Villegas.
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Antonio Alarcó Hernández

Martes, 19 Abril 2011
Columnistas
Casado y con tres hijos. Licenciado en Medicina y Cirugía en la Universidad de La Laguna, doctor en Medicina y Cirugía en 1980, con Sobresaliente Cum Laude por la misma Facultad. Es Catedrático de Cirugía desde 1996 y desde 1999 es Jefe de Cirugía General y Digestiva A del Hospital Universitario de Canarias (HUC), centro del que fue subdirector médico. Laboralmente, es profesor universitario desde hace 33 años y médico del HUC desde hace 34 años.
Tras realizar los estudios de licenciatura, se doctoró en Ciencias de la Información en 1999. Pertenece a la Asociación de la Prensa de Tenerife y es miembro de Honor de la Sociedad Española de Periodismo Científico. Es, asimismo, Premio de Investigación Dr. Diego Guigou de la Real Academia de Medicina de Tenerife y Premio de Investigación Agustín de Bethencourt (Rama Medicina). Ha recibido en tres ocasiones el Premio de Investigación del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife, convocados por la Real Academia de Medicina de Tenerife. Académico de Número de las Reales Academias de Medicina de Canarias y Académico Correspondiente de las de Valencia y de la Nacional. Miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País e Hidalgo de Nivaria.
Ha ocupado los puestos de vicedecano de la Facultad de Medicina y de vicerrector de Infraestructura y Equipamiento de la Universidad de La Laguna. Fue becado por el Gobierno de Canarias en el extranjero, así como en nuestro país, para la iniciación del programa de trasplantes hepáticos. Dichas estancias transcurrieron en el Presbiterian Hospital de Pittsburg (Pensilvania, USA), con el equipo del Prof. Thomas E. Starzl, en dos épocas sucesivas, y en el Hospital 1º de Octubre, con el Prof. E. Moreno González, los años 86 y 89.
Pertenece a numerosas sociedades científicas nacionales e internacionales. Es autor de 20 libros y de más de 180 artículos médicos publicados en revistas especializadas nacionales e internacionales, así como de más de 250 comunicaciones a Congresos Médicos Nacionales y Extranjeros. Ha impartido numerosos cursos y conferencias, en ámbitos regionales, nacionales y extranjeros.
Tiene, como faceta a destacar, un gran interés en el mundo de las urgencias sanitarias. En esa línea de trabajo, es Director Académico del Máster Universitario de Medicina de Urgencias, del que se han celebrado ya cuatro ediciones. Igualmente, es Director Académico del Master de Gestión Socio-Sanitaria. Presidente de la Sociedad Canaria de Cirugía, miembro de la Sección Española de Cirugía de la Mama, experto en Cirugía Oncoplástica y Reconstructiva de la Mama, vocal de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad y Editioral Board Referee de la revista “International Surgery”.
En el campo del trasplante de páncreas ha realizado su formación específica en varios centros (Hospital Clínic de Barcelona, y Hospital & Clinics de Madison, en Wisconsin, ICARD, en Estrasburgo), destacando su colaboración con el Prof. Hans W. Sollinger (Madison, Wisconsin, USA) y el Prof. Laureano Fernández Cruz (Hospital Clinic, Barcelona). Realizó el Primer Trasplante de Páncreas de Canarias en mayo de 2002. Desde entonces y hasta abril de 2011, con su equipo, ha realizado 78 trasplantes pancreáticos. Actualmente es Coordinador Quirúrgico del Trasplante de Páncreas, programa de referencia regional que ha obtenido excelentes resultados y que fue premiado en el Congreso del Colegio Internacional de Cirujanos de 2002. En 2003 recibieron el Premio Teide de Oro en su modalidad de colectivos e instituciones.
Faceta política
En junio de 2007 tomó posesión como vicepresidente del Cabildo de Tenerife y consejero del Área de Sanidad y Relaciones con la Universidad. Además, es el portavoz del Grupo Popular en la Corporación insular, vicepresidente del Consorcio Sanitario de Tenerife, presidente de la Fundación Canaria Salud y Sanidad de Tenerife y presidente de la empresa pública Instituto Médico Tinerfeño (IMETISA).
En 2008 fue elegido senador del Partido Popular por la Isla de Tenerife. En la Cámara Alta, es portavoz del PP en materia de Ciencia e Innovación y miembro de las comisiones de Educación y Deporte y de Sanidad, Política Social y Consumo. También pertenece a la Diputación Permanente del Senado y preside el Grupo Territorial de Senadores del PP de Canarias.
Además, es miembro de la Junta Directiva Nacional del Partido Popular y de la Junta Directiva Insular del PP de Tenerife, presidente de la Comisión de Sanidad del PP de Tenerife y vicesecretario Insular de Política Nacional. También ocupa la coordinación regional de Política Insular y es miembro del Comité de Dirección del PP de Canarias. Es el candidato del Partido Popular a presidir el Cabildo de Tenerife para las próximas elecciones del 22 de mayo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Pagar el reúma y las tiritas

30.03.11 - 00:52 -

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Nos hacen la Pascua. Felices o no.

Cuentan que, hace ya uno o dos milenios, el hombre que gobernaba este país fue a ver al que regía Alemania, íntimo amiguito suyo. Intrigado por cómo había conseguido ser uno de los  más ricos del mundo le preguntó su secreto. El alemán, un poco asalmonado por la cerveza consumida celebrando la visita de su colega, le llevó a una torre desde la que se divisaba su reino y le dijo: "¿Ves aquella autopista que hay allí lejos?". El español asintió, y el otro dijo señalándose el bolsillo de su chaqueta: "el 15%, aquí".
A los pocos años el español había conseguido doblar la fortuna del teutón, y el asalmonado le devolvió la visita para pedir la fórmula mágica. Repitieron el rito, y en la torre, el español dijo: "Ves aquella autopista que hay allí?" El otro, por más que miraba y miraba no veía nada, y se encogió de hombros. Nuestro mandamás, señalándose el bolsillo, dijo: "No la hice. El 100%, aquí".

Hoy por hoy las cosas han cambiado. No son sólo las autopistas las que enriquecen a fantoches mononeuronales de quita y pon, que mientras se quitan y se ponen se forran. No. Hoy, en pro del mantenimiento del "estado del bienestar" de sus bolsillos, nos roban en medicamentos.

Lo de la retirada de tiras para los diabéticos ya lo sabéis. Y ya ni se cortan. Empiezan los de un partidito en una comunidad, y les siguen los de otras, y de otros partiditos. Porque el 100%, aquí. Y para hacerlo dejan que científicos de prestigio digan digo donde decían Diego: "no, no; ¿tiras? ¿para qué? ¿planes integrales de diabetes? ¿nosotros? si es que los enfermos no sabéis leer, mujer, y cuando decíamos prevención era que adelgacéis, que los diabéticos tipo 2 estáis todos muy gordos"...

Telefonazo por la tarde, y desde "una fuente fidedigna de información" se me cuenta que ahora toca con el omeprazol, eso que se vendía en forma Sanamidol (y de no sé cuántos nombres más) como milagro de la ciencia para evitar úlceras, dejando a un lado productos más baratos como la ranitidina. "Si eres crónico y te pones morao de medicamentos, si se te jode el estómago, es por abusón, hombre. Así que nada de prevenir úlceras. A la mierda, que sois un gasto insostenible".

Esta tarde me he recorrido cinco farmacias. Sí, cinco, por eso de la rima que nos quieren colar. Cinco, de zonas donde la población media entra en el perfil de crónico por cojones: vamos, barrios de viejos. Cuál es el crónico más clarito? El abuelito. Que si diabético, que si hipertenso, que si dolores... vamos, que gastan que se las pelan en potingues. Y los que tomamos protectores de estómago como el omeprazol somos, en su gran mayoría, crónicos. En cuatro de ellas me lo han corroborado. Cuando les pregunto si les mandan algo más barato, la respuesta es que no les mandan nada. Y si lo piensas tiene su aquel lo de no mandar nada. Si total, ya viejos, la van a "espichar", pues qué más da con úlcera o sin úlcera. Que ya casi nadie se nos va de viaje del IMSERSO, y no hay manera de cargárselos "jartandoles" a comer todo lo prohibido en hoteles de temporada baja, pero baja.

Sí, el 100% donde ya sabemos. Y si se muere un viejo, se ha muerto de viejo, coño. Ya son ganas de rebuscar razones. Que la cosa está "mu mala".

Beatriz González Villegas.

Según dice esta foto: "El silencio es salud"




Foto obtenida de: http://ahorainfo.com.ar/2009/05/el-silencio-es-salud/  .