Asociación de Trasplantados de Páncreas.

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jueves, 12 de agosto de 2010

Poder hacerte los análisis sin ir al Hospital donde te trasplantaron




Uno de los problemas que tenemos los trasplantados es el tener que desplazarnos al hospital que nos trasplantó, a las consultas, cuando vives en otra provincia. Y no sólo tenemos que ir allí a consultas, sino a hacernos las pruebas que nos toquen.
Pero como dicen en mi pueblo: quien no llora, no mama, y a base de pedir se nos van solucionando problemas de “intendencia”.

Los sevillanos y los onubenses, almerienses y malagueños, nos trasplantamos de páncreas-riñón en Málaga. Y hasta ahora hemos mantenido un pulso con la Administración para que los muchos viajes que tenemos que hacer de una ciudad a otra no nos supongan un gasto tal que nos mine nuestra economía familiar.

Los trasplantados en Málaga, en el Carlos Haya, dependientes del sevillano hospital Virgen del Rocío, tenemos ahora un lujo más: no tenemos que hacer un viaje a Málaga exclusivamente para hacernos los análisis. Ni los de riñón, ni los de páncreas.

Hablando con las consultas de los dos hospitales, y de los dos órganos, han llegado a la conclusión que hay cosas que pueden mejorar con sólo coordinarase un poco de forma interhospitalaria.

Ahora, cuando los páncreas-riñón nos hacemos “veteranos” y pasamos a la consulta de “los mayores” (que supone que ya no hay que ir cada dos por tres a que te vean, porque ya estás bastante estable), puedes empezar a hacerte los análisis en Sevilla; y siempre en el kit del Virgen del Rocío, para que no haya valores “raros” por culpa de los diferentes aparatos que se usan.

Esto del “kit” es como lo de las básculas: no hay dos que te den el mismo peso. Pues tratandose de niveles de tacrólimus, por ejemplo, estamos en las mismas. Y si todos nos pesamos en la misma báscula, siempre mantenemos el mismo margen de error y es más fiable para nosotros mismos.

Hace unos meses nos regalaron esta posibilidad los responsables de la consulta de trasplante renal del HUVR, dirigidos por el Dr. Gentil, y desde entonces somos muchos los que nos ahorramos el viaje malagueño. Y hoy me lo ha confirmado la Dra. Elena Navarro, la directora de la Unidad de Gestión de Endocrinología y Nutrición de este hospital, para que hagamos lo mismo con los análisis referidos a la evolución de nuestro páncreas nuevo. Y los pasos a seguir son los mismos en ambas consultas: presentarnos ante las administrativas de estas consultas, mostrarles las peticiones malagueñas de trasplantados pancreático- renales, traducirlas al sevillano y hacernos las pruebas. Y recoger los resultados de sus manos unos días después.
Munumento al Donante de Órganos. Hospital Virgen del Rocío. Sevilla.

¿Quién dijo que no es posible la coordinación interhospitalaria?¿Quién dudó de la gobernanza aplicada? Bien, sí. Yo misma. Pero ahora tengo que dar las gracias a todos los que lo han hecho esto realidad: nuestros médicos.

D. José Pérez Bernal con parte de su equipo en el despacho de la Coordinación de Trasplantes del HUVR.


Beatriz González Villegas.

Fotos:
http://www.sevillaactualidad.com/noticias/mas-actualidad/entrevistas/4061-jose-perez-bernal-coordinador-de-solidaridad.html

martes, 29 de junio de 2010

Hace dos años.

Hace dos años, un 29 de junio como hoy, con partido internacional (entonces era la Copa de Europa contra Alemania), me llamaron para trasplantarme. Mi tercer aviso. Como en los toros. Y todo a una carta. Ya me veía en el corral corralero para los restos. Pero habría luna, o me cayó una estrella en el jardín o qué se yo, y a la mañana siguiente me metieron en quirófano.
Como cantaba Mercedes Sosa, todo cambia.  La suerte, que no se me arrima ni a escobazos, se sentó aquel día al borde de mi cama y se partió de risa conmigo. Y todo iba bien. Cambia lo superficial, cambia también lo profundo... Pero se fue pronto. La suerte, qué caprichosa. Hubo UCI, mucha UCI, empacho de UCI y enchufes que me hablaban y lloraban; enchufes de aquella UCI que todavía veo en sueños sin dolor, sin rencor. Porque todo cambia.
El tiempo desde entonces pasa demasiado rápido. Dicen que los viejos tenemos otra concepción del tiempo, que para los niños un plazo de una semana es un mundo, pero para nosotros es un suspiro apenas. Y así sigo, entre suspiros, esperando a la que se rió entonces conmigo a ver si entre esas risa veo moverse más despacito las agujas del reloj. No, eso es mucho pedir. Todo cambia.
Y estoy viva. Sí, ese fue el regalo de la de la risa. El mejor regalo. Su regalo, el de mi donante, el de mis hospitales, el de mis médicos. Cuántas personas en un mismo regalo. Y al recordarlo se me encoge el corazón porque siempre estaré en deuda.
A mi donante seguro que le gustaban las motos. Cuando voy al hospital de paquete siento cómo se alegra. Y algún día iremos los dos con la cara al viento, con la visera abierta del casco, libres como dos pajarracos. Libres y felices. Muchas uves, muchas ráfagas y mucho olvido de todo lo malo pasado.
Pero no cambiará mi amor, por más lejos que nos encontremos, por nuestro pueblo, por nuestra gente. Gente capaz de regalar suerte con risas, suerte con forma de un riñón, un páncreas o cualquier órgano que te libre de una muerte tan segura como la mía.
Los que estemos aquí pelearemos siempre por esas risas. Y lo que cambió ayer tendrá que cambiar mañana, así como cambio yo en estas tierras lejanas cada día, cada suspiro.
Muchas Uves; Muchas ráfagas.

Beatriz González Villegas.
Trasplantada de páncreas-riñón en el Hospital Carlos Haya de Málaga.