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viernes, 15 de marzo de 2013

Noticia: En la última década han mejorado los resultados de los trasplantes de órgano sólido

En la última década han mejorado los resultados de los trasplantes de órgano sólido, gracias a los avances en inmunosupresión y en el control de las infecciones
  • La Cátedra de “Trasplante UAM-Roche” engloba cuatro programas de formación continuada y cuenta con la participación de 13 hospitales universitarios de 8 comunidades autónomas.
  • Casi 500 profesionales del trasplante de órgano sólido actualizan sus conocimientos cada año en las distintas actividades de esta cátedra.

Madrid, 28 de febrero de 2013.- “En el ámbito clínico, durante la última década ha existido un gran avance en la inmunosupresión y en el control de las complicaciones, fundamentalmente de las infecciones víricas de los pacientes trasplantados, mejorando la esperanza y calidad de vida de estos pacientes”. Así lo ha puesto de manifiesto el doctor Valentín Cuervas-Mons, director de la Cátedra de Trasplantes UAM-Roche, y Jefe del Servicio de Medicina Interna y de la Unidad de Trasplante Hepático del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid, en el marco del 10º Aniversario de la Cátedra de Trasplantes, organizado por la Cátedra de Trasplantes UAM-Roche y en el que María Artola, Directora General de la Fundación de la Universidad Autónoma de Madrid, ha felicitado a los responsables de la Cátedra por su aniversario, refiriéndose a la Cátedra UAM- Roche como una "prueba de la buena andadura y de la versatilidad del modelo de patrocinio que suponen las Cátedras UAM, y de los esfuerzos y la ilusión que la Universidad y nosotros, su Fundación, ponemos y vamos a seguir poniendo en él".

El rechazo del injerto, los avances en medicamentos inmunosupresores y en patología infecciosa son algunos de los problemas a los que se enfrentan los profesionales del trasplante de órgano sólido. Según explica este experto, “gracias a la Cátedra de “Trasplante UAM-Roche” los profesionales dedicados a los distintos tipos de trasplante de órgano sólido disponen de programas de formación continuada sobre problemas comunes a todos los pacientes trasplantados, lo que redunda en una mejor atención clínica.”.

Durante estos diez años los médicos han podido actualizar sus conocimientos sobre los avances en la inmunosupresión y en las complicaciones más comunes de los pacientes trasplantados. Por ejemplo, han actualizado sus conocimientos sobre diagnóstico y prevención del rechazo, complicaciones infecciosas bacterianas, micóticas y víricas. Otros temas abordados son las complicaciones de la inmunosupresión crónica, como toxicidad renal, patología cardiovascular y metabólica, o el desarrollo de tumoraciones malignas. “Las diferentes actividades de formación continuada realizadas anualmente por la Cátedra de Trasplantes permiten la actualización de los conocimientos y el mantenimiento de la competencia profesional a los profesionales de trasplante de órgano sólido, fundamentalmente sobre los problemas comunes a todos los trasplantes”, comenta el doctor Cuervas-Mons.

Durante el encuentro se han analizado algunos de los hitos conseguidos en este campo. Es el caso, por ejemplo, de la infección por citomegalovirus (CMV), una de las infecciones más comunes en el paciente portador de un órgano trasplantado. De hecho, en este campo sí que ha existido un gran avance, “ya que se ha conseguido aumentar el número de antivirales disponibles para tratar las complicaciones víricas de estos pacientes trasplantados. Del mismo modo se ha aumentado el número de inmunosupresores, que ahora son más selectivos y presentan una menor toxicidad frente a los anteriores” ha añadido el director dela Cátedra.

Asimismo, los expertos confirman que también se ha evolucionado en cuanto a indicaciones: así, hoy en día pueden ser candidatos al trasplante pacientes que hace diez años se consideraban contraindicados. En este sentido, el doctor Valentín Cuervas-Mons señala que “algunos pacientes infectados por el VIH que tienen insuficiencia renal crónica o cirrosis hepática puede ser candidatos para recibir un trasplante renal o hepático”.



Formación continuada, clave para el éxito


Para poder seguir mejorando en el área de trasplantes, la primera cátedra de trasplantes de órganos en España, la Cátedrade “Trasplante UAM-Roche”, sigue formando a casi 500 especialistas cada año, a través de sus programas de actividades de formación continuada. En este sentido, “la Cátedra ha crecido en número de profesores -actualmente hay 33 profesores permanentes- que pertenecen a 13 hospitales universitarios de 11 universidades de ocho Comunidades Autónomas”. La doctora Esther Vilas, jefe de Desarrollo Clínico de Especialidades Médicas de Roche, explica que “los programas de la Cátedra no solo aportan beneficios sobre el conocimiento y el manejo del paciente trasplantado, sino también sobre la relevancia y visibilidad de esta especialidad a nivel mundial; desde Roche, consideramos que la colaboración Universidad-Empresa es clave para poder mantener un compromiso firme con la innovación como motor esencial para la promoción de la salud”.

La Cátedra cuenta con los cuatro programas anuales consolidados por el tiempo: ATOS (Aula de Trasplante de Órgano Sólido); CIVITAS (Curso de Inmunología y Virología en Trasplantes); Curso de Patología Infecciosa en el paciente trasplantado y Proyecto Prometeo (para mejorar los conocimientos sobre trastornos metabólicos del paciente renal). A ellos se han unido dos nuevos proyectos: HITOS 3.0 (enfocado a la formación para mejorar el tratamiento frente al citomegalovirus (CMV) mediante terapias personalizadas) y la Academia de Trasplante (foro permanente de formación médica continuada con diferentes actividades online).

Finalmente, durante el encuentro los expertos de la “Cátedra de Trasplante UAM-Roche” han indicado su intención de aumentar el número de actividades educativas en función de los temas de mayor relevancia. “Nuestro objetivo en un futuro cercano es aumentar el programa de actividades formativas para ampliar el número de expertos en esta práctica clínica en España y Latinoamérica”, explica el doctor Cuervas-Mons.










http://www.trasplante.es/doc.php?op=prensa2&id=5208

sábado, 10 de septiembre de 2011

¿Cero infecciones en el quirófano también para los trasplantados?

Hoy he leído una noticia que nos afecta directamente a los enfermos trasplantados.  Si  "en una operación el paciente experimenta cierta inmudepresión", cuando hablemos de trasplantados esa inmunodepresión la llevamos ya de serie con nuestros tratamientos. Así que corremos más riesgo que los llamados "sanos". Es por eso que todo lo que hagan al respecto nos beneficiará también en más medida que al resto. Me espera pronto otro quirófano, y no quiero ni infecciones adquiridas ahí, ni nosocimiales. Que la suerte me acompañe será decisivo.
Os dejo el artículo y vosotros os alegráis o no.

Salud! Que falta nos hace.

Beatriz González Villegas.


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Objetivo: cero infecciones en el quirófano

La contaminación bacteriana es la complicación más grave a la que se enfrenta la cirugía digestiva. Los antibióticos y la profilaxis no son siempre suficientes, y para minimizarla se apuesta por las intervenciones rápidas y poco invasivas

MAYKA SÁNCHEZ 07/09/2011

Las complicaciones más graves de las intervenciones abdominales son hoy en día las infecciones bacterianas. Los cirujanos las temen más que a una maldición bíblica y las tienen muy presentes en el propio acto quirúrgico, que es donde se contraen, ya que pueden matar al paciente.


En la operación, la flora intestinal se puede volver agresiva
"Toda la región abdominal y del tubo digestivo está colonizada por una flora bacteriana; algunos de esos microorganismos en condiciones normales son inocuos, pero en una operación el paciente experimenta cierta inmudepresión y se vuelven agresivos. Hay muchos tipos y a veces algunos de ellos pasan al torrente sanguíneo y producen una reacción llamada sepsis, que normalmente causa la muerte", explica el doctor Jesús Culebras, jefe del departamento de cirugía en el hospital público de León y recién nombrado presidente de la Sociedad Europea de Infección Quirúrgica en el último congreso internacional de esta sociedad científica celebrado en León.
"Una de las mesas de nuestro encuentro se titulaba Una infección en cirugía es demasiado, pues nuestro objetivo es, como dicen los anglosajones, alcanzar cero infecciones, algo que por el momento escapa a nuestro control, a pesar de los grandes esfuerzos que hacemos los cirujanos de todo el mundo y de que es un problema en debate en todos los foros".
La infección también depende de otros factores, como la edad avanzada, las patologías de base del enfermo, el consumo de alcohol y tabaco o la desnutrición: "Hace algo más de veinte años, no operábamos a enfermos mayores de 65 años. Ahora nos arriesgamos con todos y la edad no es un problema en sí mismo; lo importante es salvarles la vida o mejorar su calidad", explica.
De hecho, en torno a un 40% de los pacientes quirúrgicos superan los 70 años. Pero un anciano suele tener varias patologías y es fácil que su sistema inmunológico se vea comprometido y sea mucho más vulnerable a las infecciones".
Por otro lado, estamos acostumbrados a ver accidentes deportivos o serias cogidas en las plazas de toros y los afectados se recuperan muy pronto de las heridas que han pasado por el quirófano. ¿Por qué? "Porque son gente joven, con un sistema inmunológico fuerte, que se defiende contra los microorganismos dispuestos a atacar", argumenta.
Una propuesta muy interesante, según el doctor Culebras, es la llamada fast-track surgery o cirugía de vía rápida, que apela por que se restrinjan los drenajes, se intente que dure lo menos posible la colocación de vías venosas y que el reinicio de la alimentación oral se haga casi de forma inmediata a la operación. De este modo, si la estancia media hospitalaria era antes de 20 días, pasaría a unos tres o cuatro.
En el mismo sentido se pronuncia el doctor Miguel Caínzos, catedrático de Cirugía de la Universidad de Santiago de Compostela (A Coruña) y gobernador del Capítulo Español del Colegio Americano de Cirujanos: "La fast-track surgery fue creada en Dinamarca a finales de la década de los noventa gracias a la técnica de laparoscopia, que permitía una cirugía mínimamente invasiva. El principal problema que conlleva es seleccionar a los pacientes que van a responder bien a esta actuación médica, puesto que algunos podrían plantearnos crisis muy serias".
Las técnicas
La laparoscopia, que precisa varias incisiones milimétricas, es un artilugio de varios tubos de grosor muy fino, a través de los que el cirujano cumple distintas funciones (ver, cortar, coagular, extraer; en definitiva, operar).
En España, una de las primeras intervenciones abdominales que siempre se hacían a cielo abierto y que después se practicaron con laparoscopia fue la colecistectomía o extracción de la vesícula biliar. Fue realizada en el hospital Clínico San Carlos, de Madrid, en 1990 por la doctora Elisabeth Vincent.
A pesar de todos estos avances en la anestesia y en las técnicas quirúrgicas, así como en la preparación de los profesionales, la asignatura pendiente, la complicación más temida sigue siendo la infección y además la infección adquirida en quirófano, dice Caínzos. "Por mucho que lo intentemos, no podemos conseguir un hábitat estéril y además nosotros trabajamos sobre un campo sucio. No podemos hacer una cirugía limpia. En cualquier reducto de la cavidad abdominal hay cientos de bacterias que son una seria amenaza", afirma el doctor Caínzos.
Aunque existe la llamada profilaxis antibiótica, que consiste en administrar tratamiento antibiótico al paciente inmediatamente antes de entrar en quirófano, el riesgo persiste, "ya sea porque la profilaxis no es la adecuada o porque el número potencial de gérmenes es tan amplio que el antibiótico no cubre a todos", aclara el doctor Julio Mayol, jefe de sección de Cirugía General y de Digestivo del hospital Clínico San Carlos, de Madrid, y director del departamento de Innovación del centro.
Se conocen más de 50 variables de bacterias, incluyendo las ya resistentes a los antibióticos. Una de las más comunes y que en ciertos pacientes inmunodeprimidos puede causar la muerte es la Escherichia coli. También están algunos Enterococcus, Stafilococcus aureus, Pseudomonas, estreptococos, Bacteroides...
"En nuestra especialidad existe una cirugía urgente, por ejemplo, a causa de altercados con navajas y pistolas. Cuando esos pacientes llegan vivos al hospital y podemos mantenerlos con vida y luego se nos mueren, en la práctica totalidad de los casos el fallecimiento es por infecciones no por las heridas", argumenta.
Los expertos no pretenden ni mucho menos alertar y asustar a la población. Por fortuna, actualmente miles de personas en el mundo pasan cada día por un quirófano y salen adelante habiéndose cumplido satisfactoriamente todos los objetivos médicos.
No obstante, hay que tener siempre en cuenta, en palabras de Mayol, que la cirugía en sí misma es iatrogénica, es decir, que induce alteración o daño en los tejidos que aborda. Si bien pretende curar, al fin y al cabo no deja de ser una agresión, por pequeña que sea. De ahí que produzca como mínimo inflamación y dolor.
"En cirugía digestiva siempre acecha el fantasma de la infección, a pesar de la profilaxis antibiótica y de todas las medidas que tomemos para evitarla. Operamos sobra zonas ocupadas por gérmenes directamente responsables de infecciones; también puede ocurrir que surjan otras complicaciones después del quirófano y sean estas las que conduzcan a la infección. Cuando se contrae fuera, en otras estancias del hospital, se trataría de la llamada infección nosocomial", afirma el doctor Julio Mayol.