Asociación de Trasplantados de Páncreas.

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domingo, 26 de enero de 2014

Mis médicos necesitan comer bien.

viernes, 24 de enero de 2014

Mis médicos necesitan comer bien.

Me contaban en alguno de mis hospitales, de los que más he visitado con residencia y tratamientos incluidos, que una de las quejas que más se recibe es por las comidas. 

Llevo años reivindicando la calidad de la comida que nos dan a los pacientes, porque una cosa es que nos den cosas de comer que no solemos tragar, porque no nos gustan, o por sosas, o por poco grasientas, o porque no llevan azúcar hasta en los dobladillos moleculares..., y otra que sea malo. Las bandejas son las dietas que nos corresponden por la enfermedad que llevemos de serie al ingresar, y están bien condimentadas, sabrosas, y siempre tienen calidad. Pongo la mano en el fuego, si hace falta, por la comida del Hospital Universitario de Valme, del Virgen del Rocío, o del Carlos Haya. Y, ya que estamos, protesto por los quejicas que piensan que, lloriqueando demandando una comida de más calidad, nos van a hacer creer que lo que ingieren en sus hogares es mejor. Nanai. De eso nada. Pero, como he dicho otras veces, parece como si muchos pacientes y sus familiares nos mirasen mal a los que nos gusta lo que nos ponen y, por lo bajini, comentasen que si es así es porque comemos basura en casa. Protestar por la comida de hospital, para esos montaraces de pedigree, les da caché. Eso creen. ¡Y anda que no están equivocados! Tal vez, entre ellos, la equivocada sea yo, pero pataleo aquí, que es más sano que gritar en los pasillos, como hacen cuando tienen oportunidad. Alguien deberia escribir sobre el papel de este tipo de usuarios, que interpretan sin apuntador, que sólo piensan en eso de que le oiga el de al lado, aunque no sirva más que para molestar a los que están de verdad enfermos.

En fin, pero iré al meollo: lo que entiendo aun menos es esta noticia que he leído hoy sobre la comida que les dan a mis médicos. Ni lo entiendo, ni lo acepto.





¿Qué es eso de que a ellos, cuando están de guardia, muchas veces con los ojos sujetos con pinzas porque no han parado, se les da de comer precocinados que ni siquiera vienen de cerca, y solo porque es un poco más barato?

No se trata de pedirles a cada uno un menú degustación para boda en un hotel de cinco estrellas, no; pero si ellos no comen, ¿cómo van a poder atendernos bien?

No me encaja, no me encaja y no me encaja.

¿Qué opciones tienen?, ¿pagarse una tapita en el bar de abajo? Pues la cosa sigue coja y desequilibrada, porque con las "congelaciones salariales", el aumento de horas semanales, y toda la mosca, no les van a quedar ganas de atender a nadie.

¿No estábamos que rasábamos entre pacientes y profesionales? (que eso de tabla rasa no es lo mismo que el "tamquam tabula rasa", que ellos no han nacido ayer, !hombre ya!). Pues como poco, igualdad. Y tampoco, nosotros gastamos poquitas energías en nuestras camas articuladas, y a ellos les he visto correr por los pasillos como quien hace una maratón sólo porque suena un timbre por equivocación.


-Huyshhhhh, perdone, mushasha, es que le di sin queré.

En el restaurante de Valme, antes se ponía la misma comida que en las habitaciones, con la salvedad que no estaba sosa como para hipertensos, pero era muy buena. No sé cómo lo hacen ahora, pero sí que el precio del café ha bajado bastante, mucho más que el IPC.


Un titular del CESMI decía que "El hambre es urgente, la desnutrición, trascendente". Como entendemos que las guardias no son diarias, hablaremos de profesionales sanitarios nutridos, pero con hambre. No será un tema trascendente, pero sí que ha trascendido; habrá que aplicar cuarto y mitad de gobernanza para solucionar una cuestión tan absurda como esta, en la que los pacientes tenemos que protestar para que coman nuestros médicos y enfermeros en condiciones, y no al revés, como se ha visto tantas veces. ¡Que alguien me despierte, y el mundo deje de hacer el pino, por favor!

Todo anda cabeza abajo, y acabaremos desparramados por el suelo hasta los que usemos sillas de ruedas, y no es plan. No es plan, más que nada porque de caernos sobre alguien (con silla y todo) dejaremos para el arrastre a los que aterrizasen antes; y camas libres quedan pocas, por muy colgadas del techo que anden. Los listos se amarraron nada más ver cómo cambiaba la tortilla, y no hay quien los saque...
Beatriz González Villegas.


Imagen:  https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh9GHYoXAnWHxIrxUelvNriU41DAmPZorOb2s_wsPsKn07mTYKYgGLfvTyyz5dZMPLGzL8kLUNV7ZYWJTAwXxniUT6FtXflQm1aTeYSe6yraQkOF8Kedwts51RpoycJA_yfypobAoExfra4/s320/Sandwiches+infantiles+9.jpg

sábado, 7 de septiembre de 2013

Sólo nueve hospitales están aptos para realizar trasplantes en Venezuela.


  • Sólo nueve hospitales están aptos para realizar trasplantes
  • En Venezuela, por lo menos 1.436 pacientes esperan por un riñón y otros 1.500 por una córnea de reemplazo

Julio Materano 1 de septiembre 2013 - 12:01 am

Cuando sus pies empezaron a hincharse, Luis Olivares no pensó que los riñones le estaban fallando. En enero de 2009 recibió el diagnóstico de insuficiencia renal. “Ya no había nada qué hacer”, decía. Y aunque se negaba a dializarse, en julio de ese mismo año decidió ponerse el catéter y conectarse por primera vez a una máquina de hemodiálisis.

Así transcurrió cuatro años, en los que visitó tres veces por semana la sala de diálisis. Olivares, de 65 años de edad, estuvo en lista de espera por un implante durante tres años. Fue operado el 17 de mayo pasado en el hospital Pérez Carreño.

De acuerdo con la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela, por lo menos 1.436 pacientes esperan por un riñón y otros 1.500 por córneas, mientras que un grupo de 19 venezolanos aguarda por un hígado. En lo que va de año, la ONTV ha concretado 96 intervenciones en todo el país, lo que significa un pequeño incremento con respecto a 2012, porque para la misma fecha del año pasado se habían realizado 80 operaciones.

En septiembre, cuando se conmemora el Mes de la Donación de Órganos y Tejidos, vale la pena recordar que en Venezuela sólo están en funcionamiento 2 programas de trasplante en el área pública: de cornea y de riñón. De los más de 230 hospitales que integran el sistema de salud público nacional, 9 centros están capacitados para realizar las intervenciones quirúrgicas requeridas por los esquemas nacionales de implantes.

En Caracas, el Hospital Miguel Pérez Carreño, el Militar Carlos Arvelo y el J. M. de los Ríos atienden a quienes requieren la sustitución de riñón, mientras que el hospital de Lídice realiza trasplantes de córnea.

En Zulia, sólo el Hospital Universitario de Maracaibo cuenta con los requerimientos básicos para practicar las intervenciones, mientras que en Mérida, Barquisimeto y Valencia, únicamente los hospitales centrales reúnen las condiciones mínimas para operar a los pacientes. La Policlínica Metropolitana, centro privado de la capital, es la única institución que cuenta con equipamiento para implantar un hígado.

El sistema de salud venezolano no atiende la demanda de pulmón, corazón y de otros órganos vitales, como piel, huesos, intestino y páncreas, informó Inés Fernández, quien preside la Asociación de Trasplantes de Venezuela desde hace más de 28 años. Apunta que en el país hay un registro de 12.000 pacientes en hemodiálisis, de las cuales sólo 3% está inscrita en una lista de espera para recibir un riñón.

A pesar de la entrada en vigencia de la Ley Orgánica de Trasplantes, Tejidos y Órganos, publicada en Gaceta Oficial N° 39.808 del 25 de noviembre de 2011, la situación sigue siendo desconsoladora para los pacientes que esperan desde hace años.

“Esta nueva norma asume que cualquier persona es donante, a menos que manifieste lo contrario en vida”, explica Fernández.

Señala que la primera Ley de Trasplante de Órganos se aprobó en 1972 y 20 años más tarde fue modificada para incorporar los avances médicos.

Carrera contrarreloj

De acuerdo con la ley en vigor, toda persona, sin distinción de edad o sexo, es considerada donante en potencia. El único requisito es un diagnóstico de muerte cerebral. “El donante debe estar sano, sin enfermedades infecciosas y con los órganos en buen estado”. Exclusivamente cuando se agotan los recursos disponibles para salvar al enfermo es cuando un médico puede considerar la donación.

Para que los órganos se puedan injertar, el donante debe morir en un recinto hospitalario o en un ambiente donde cuente con la asistencia de un respirador artificial, con la finalidad de preservar los órganos en buen estado. "Sólo pueden donar quienes tienen cero respuesta cerebral, pero se mantienen a través de un respirador artificial", afirmó Fernández.

Una vez que los médicos declaran sin vida al individuo, un promotor de trasplante o el médico de guardia conversan con los familiares y en caso de que haya una disposición positiva, se extraen los órganos aprovechables en una carrera contrarreloj.

De acuerdo con la información compartida por el médico Carlos Jiménez, un hígado se puede preservar por 8 horas, mientras que el corazón y los riñones tienen un lapso máximo de 4 y 24 horas, respectivamente.

“Los enfermos que son recibidos en los centros de salud sin signos vitales no son aptos para donar”, aclaró el médico.



http://www.el-nacional.com/sociedad/organos-carencia-hospitales-salud-trasplantes_0_255574618.html

 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Casi un tercio de los pacientes con trasplante renal requieren hospitalización a los 30 días de la operación.

Martes, 06 de Noviembre de 2012 

Tres de cada diez pacientes que reciben un trasplante de riñón requieren readmisión al hospital dentro de los 30 días siguientes al alta después de la cirugía, según un análisis de datos nacionales durante 6 años realizado por la Universidad Johns Hopkins.



Los hallazgos, publicados en la revista American Journal of Transplantation, sugieren que aún queda mucho por hacer para tratar a los pacientes fuera del hospital, para evitar los costosos y potencialmente prevenibles reingresos hospitalarios. Las readmisiones cuestan al sistema de salud de los EE.UU. unos 25 billones de dólares al año.

Según dice el líder del estudio, el Dr. Dorry L. Segev, profesor asociado de cirugía en la Universidad Johns Hopkins School of Medicine, "tenemos que ser conscientes de que los receptores de trasplante renal tienen un riesgo extremadamente alto de volver al hospital en los primeros 30 días después del alta, y que los reingresos pueden ser muy bien prevenidos mediante el establecimiento de mejores sistemas de manejo ambulatorio. Algunos pacientes sólo necesitan una supervisión más intensa".

Segev y sus colegas examinaron los datos proporcionados por la Red de Adquisición y Trasplante de Órganos, por Medicare y por el Sistema de Dtos Renales de los Estados de más de 32.000 pacientes que recibieron trasplantes de riñón en los hospitales estadounidenses entre 1 de enero de 2000 y el 31 de diciembre 2005. Mientras que el 31% de los receptores de trasplante precisó ingreso dentro de los 30 días, el porcentaje de pacientes que regresan al hospital variaba, del 18% a casi 50%, una variación que no podía explicarse por cuestiones convencionales de volumen del centro o la demografía.

La edad, la raza, el índice de masa corporal, la diabetes, enfermedades del corazón y varios factores estaban asociados con la readmisión hospitalaria precoz. Los afro-americanos tenían un 11% más de riesgo de readmisión, y los pacientes obesos tenían un riesgo 15%, mientras que las mujeres diabéticas tenían un riesgo 29% mayor. Curiosamente, los pacientes que permanecieron en el hospital durante cinco días o más en el momento de los transplantes tenían más probabilidades de ser readmitidos dentro de los 30 días. Segev dice que esto puede ser una señal de que los casos más complejos al principio parecen seguir siendo más complejos y tienen más probabilidades de necesitar atención adicional.

Los pacientes que se recuperan en el hospital no están regresando sólo para las complicaciones relacionadas con sus nuevos órganos, como las infecciones o problemas relacionados con medicamentos inmunosupresores que necesitan para evitar que se rechace el nuevo órgano, sino que a menudo vuelven por problemas relacionados con otras enfermedades que tenían antes de que recibieron sus trasplantes.

Segev dice que aunque los equipos médicos se aseguran de que la enfermedad del corazón o la diabetes del candidato a trasplante esté estable antes de que un trasplante tiene lugar, estas condiciones pueden aún causar complicaciones después de la cirugía. El equipo médico debe estar seguro que la gente con co-morbilidad es muy seguida de cerca.

"El trasplante de riñón es complejo y la gestión de los primeros 30 días es compleja", asegura. "Nunca vamos a obtener la tasa de reingresos a cero, pero es muy probable que podamos bajar de casi un tercio."

Segev dice que espera que los centros de trasplante con mayores tasas de readmisión puedan aprender lecciones de los centros con tasas más bajas. Ellos pueden descubrir que estos centros con menores tasas de readmisión programan visitas de pacientes ambulatorios más frecuentes, ofrecen más oportunidades para comunicarse con los médicos a través de correo electrónico o el teléfono, o son mejores en la coordinación de los servicios, tales como análisis de sangre, que pueden ser necesarios después del alta, por lo que los ajustes de la medicación críticos posteriores al trasplante pueden hacerse rápidamente antes de que se requiera una readmisión.






http://www.famma.org/home/noticias-discapacidad/4915-casi-un-tercio-de-los-pacientes-con-trasplante-renal-requieren-hospitalizacion-a-los-30-dias-de-la-operacion

miércoles, 13 de abril de 2011

Descansando

Otra vez estoy ingresada. Otra vez. De esta, seguro que me ponen todo lo que me falta y me quitan todo lo que me sobra y acabo como una máquina. Seguro. Pero ahora sólo pido salir sin dolor y poder aguantar lo que quede decentemente.

Están pasando muchas cosas a mi alrededor, unas milagrosas y otras menos; estoy conociendo personas entrañables, y viviendo historias de otros fascinantes, dignas del mejor guión  de pelis oscarianas. La crisis le pega fuerte al que no tiene ni salud. Y las familias se resienten. Pero aquí se aprende a sobrevivir con dignidad, lavaditas de mañana con nuestras esponjitas autojabonosas, con un poco de peine y algo de colonia, espantando hambres: de salud, de dinero y de amor.

Pronto saldré. Con ganas. Porque esto tenemos que contarlo muchos. Son historias, son vidas, son el día a día. En momento duros no nos podemos conformar con ver en la distancia pasiones de otros por capítulos, porque la realidad es más interesante. Y ese mismo interés hace que por necesidad haya de ser cambiante. Tenemos que pelear juntos por que el cambio sea a mejor, desde el compromiso individual, personal, de todos los que nos movemos en este barco, mientras no nos arrojen al mar. Y si apretamos fuerte las manos no nos echarán tan fácil.

Ahora toca descanso. Por prescripción médica. Después, ya veremos cómo lo hacemos.

Beatriz González Villegas.