Que los tacones estilizan es algo en lo
que muchos están de acuerdo. Y que los tacones causan problemas en
los pies, todos lo sabemos.
Estos días, viendo reportajes sobre la
Pasarela Cibeles en los que hasta las modelos se caían al suelo,
esclavas de zapatos-rascacielos de última tendencia, una no puede
menos que acordarse de eso de que la igualdad en papel es sencillita,
pero en la práctica es medio imposible.
Mucho se ha hablado de las modelos
anoréxicas que luego nuestras jovencitas quieren imitar. Se discutío
acerca de las tallas y del indice de masa corporal. Los transtornos
de la conducta alimentaria (TCA) suponen un grave problema para
nuestra sociedad. Pero los que dictan las normas en las pasarelas se
pasan por los forros de sus vestiditos de alta costura las
recomendaciones y exigencias que desde los gobiernos se hacen. Y es
más, se cachondean de todas nosotras imponiendonos año tras año
qué ponernos si queremos ser mínimamente aceptadas socialmente y
que no nos llamen horteras, embutiendonos en ropitas que la madre que
los trajo debería intentar ponerse.
Pues creo sinceramente que
alguien les debe parar los pies a estos detractores de la salud, a
estos mamarrachos de trapos y complementos imposibles.
Si nos vamos al último Plan Andaluz de
Salud leeremos en muchas ocasiones eso de promover estilos de vida
saludable: Plan Integral contra el Tabaquismo, y vamos a facilitar
las cosas para que dejen de fumar; Plan Integral contra la Obesidad,
y a trabajar para que este problema no se lleve a la tumba antes de
tiempo a tantos y tantos andaluces... Planes integrales de prevención
los hay de todos los colores, y por eso no entiendo cómo no se habla
de un plan de prevención de gilipolleces de la moda. Porque, y
seamos realistas, se previene en salud para evitar mortalidad, sí,
sí; pero sobre todo morbilidad. Que un paciente ocupando camas de
hospital, que no necesitaría con buenos hábitos, es siempre un gasto
evitable.
Menos mal que las modas duran poco, pero propongo que igual
que se sube el precio del tabaco para costear, entre otras cosas, las lesiones que provoca, se suban los impuestos de los taconazos a
niveles que ni con zancos lleguemos a poder comprarlos. Y sí, el que
quiera suicidarse, que lo haga, pero de forma consciente. O mejor
aún, que los precios de las plataformas de circo no varíen, pero
que se les obligue a los dichosos caciques de lo “políticamente
correcto en trapitos” a pagar las facturas de cada ingreso de una
de nuestras chicas en traumatología, con una lesión tras pegarse
una torta de campeonato haciendo de malabarista (preciosa, eso sí, y
estilizada que no veas) sobre esos zapatones de martirio chino. Y que
nadie olvide que las diabéticas tenemos lesiones severas en nuestros
pies, así que con lo que se les recaude a estos fantoches, que se
reinvierta en Unidades de Pié Diabético bien dotadas.
Mujeres martirizadas por la moda más
ajena al bienestar del cuerpo... ¿dónde quedó aquello de la dignidad
y la igualdad?
Beatriz González Villegas.
Foto: http://www.nosotras.com/actualidad/las-10-caidas-bochornosas-modelos-glamour-suelos-86048/galeria/10 .
Beatriz González Villegas.
